Hace unas semanas estuvo de visita en Valdivia, Karim Raad, un médico homeópata unicísta, que viajó desde Capilla del Monte, Argentina, para dictar un curso sobre el uso plantas medicinales en micro-dosis, al cual asistimos. Sumado a eso, la lectura del Bubishi, nos ha motivado a promover la practica integral de las artes marciales, donde quien cuenta con herramientas para hacer daño, debería contar con aquellas para sanar y reparar.
En esta edición veremos el conocido “diente de león”, principalmente debido a su abundancia en nuestra región y el mundo entero. Es fácil de encontrar y de poderosos efectos. Dejamos aquí la descripción que ofrece Raad (disponible en www.botiquincasero.com.ar), y pueden encontrar las definiciones de todas las palabras desconocidas en el pequeño glosario del recuadro.
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jueves, 26 de junio de 2014
martes, 24 de junio de 2014
La autenticidad marcial de Avatar, la Leyenda de Aang
En esta edición vamos a hablar de “Avatar, la Leyenda de Aang”, y “Avatar, el Último Maestro del Aire”. La primera es una serie y la segunda una película que trata sobre las aventuras de Aang, un niño que tiene nada menos que la responsabilidad de mantener el equilibrio entre los elementos que existen en el mundo ficticio donde vive.
Hemos decidido analizar esta serie/película con un fin que no es difundir un título, el cual ya es bastante conocido por sus propios méritos, sino que buscando esclarecer la directa relación que estas tienen con el mundo de las artes marciales.
La historia del Avatar se desarrolla en un mundo ficticio donde conviven 4 naciones, las tribus del Agua, el Reino Tierra, los Nómadas del Aire y La Nación del Fuego, en cada nación conviven maestros (guerreros) de los diferentes elementos anteriormente mencionados junto a personas “comunes” que pueden ser campesinos, artesanos y comerciantes. Estos guerreros tienen control sobre los distintos elementos que designan las naciones, agua, tierra, fuego y aire.
Hemos decidido analizar esta serie/película con un fin que no es difundir un título, el cual ya es bastante conocido por sus propios méritos, sino que buscando esclarecer la directa relación que estas tienen con el mundo de las artes marciales.
La historia del Avatar se desarrolla en un mundo ficticio donde conviven 4 naciones, las tribus del Agua, el Reino Tierra, los Nómadas del Aire y La Nación del Fuego, en cada nación conviven maestros (guerreros) de los diferentes elementos anteriormente mencionados junto a personas “comunes” que pueden ser campesinos, artesanos y comerciantes. Estos guerreros tienen control sobre los distintos elementos que designan las naciones, agua, tierra, fuego y aire.
lunes, 23 de junio de 2014
Jorge Lovera, instructor del Club Guerrero Kenpo Karate "Empecé en american kenpo y creo que me moriré en el american kenpo"
Jorge Lovera es cinturón negro primer dan en american kenpo karate, e instructor del “Club Guerrero Kenpo Karate”. Cuando no está en el tatami se desempeña como supervisor en terreno para una empresa valdiviana de seguridad llamada Segurmar. Fue el responsable de organizar la visita del profesor argentino de kenpo, José Negreira, y hoy nos concede una entrevista para Sendero Marcial.
¿Cuál es su trayectoria en las artes marciales?
Bueno, mi trayectoria en las artes marciales parte en el año 2002, alrededor de los 25 o 26 años. Nace específicamente en Kenpo Karate Valdivia, dirigida por el profesor Carlos Pérez Castro, que fue uno de los que inauguró las artes marciales del american kenpo aquí en Valdivia. Como te digo, a principios de 2002, representando en ese momento a la WKKA (Worldwide Kenpo Karate Association). Ahí parto entrenando en las artes marciales, hasta el día de hoy.
¿Cómo conoció al profesor Negreira?
El profesor Negreira tiene una trayectoria bastante amplia a nivel sudamericano, internacional también obviamente. Una calidad técnica excelente, muy buena. Es muy pedagógico para la enseñanza, por lo cual la gente está muy contenta. En este seminario hubo una gran participación del alumnado y toda la gente contenta, y lo que hace en el fondo es dejar en claro todo el nivel técnico que el maneja.
¿Vinieron de otras escuelas también?
No, en esta oportunidad solamente fue la escuela de nosotros, fue un seminario cerrado, solamente para alumnado y gente que pertenece de alguna u otra manera, y está ligada a nuestro grupo. Ya en los siguientes seminarios, ahora vamos a tener uno en la segunda o tercera semana de julio de 2014, van a ser abiertos para toda la comunidad y las escuelas de artes marciales de la región.
¿Qué impresiones dejó el seminario en cuanto al trabajo que les falta por realizar?
Bueno, que es lo que nos deja como enseñanza este seminario? Primero que nada nos deja una tarea que es seguir trabajando, seguir perfeccionándose en lo que uno está haciendo. Hay muchas cosas que hay que trabajar, pero yo tuve una evaluación cerrada en la escuela por parte de mi maestro en la cual me encontró bien en lo que yo manejo, en la materia que estamos trabajando, pero obviamente hay que hacer arreglos, modificar ciertas cosas que han ido evolucionando con el tiempo.
¿Cómo qué por ejemplo?
Las técnicas, son estándar a nivel internacional, por decirte un nombre: "flashing mace", es aquí en Chile como se hace de la misma manera en Estados Unidos, a nivel sudamericano, en todas partes se hace de la misma manera.
¿Las técnicas han cambiado desde la última vez que ustedes las vieron? Entonces se van actualizando...
Exactamente, eso es lo que tiene el american kenpo, que se va actualizando, también tiene que ver con el tema de lo que es la visión que tiene cada maestro en el arte, para como lo entiende y como lo enseña. Pero las técnicas son estándar a nivel internacional.
Aquí por ejemplo viene un maestro de Argentina y dicta un seminario, pero lo mismo no ocurre hacia afuera... Es raro que alguien desde aquí vaya a dictar seminarios afuera. ¿Qué falta aquí en Valdivia para que pueda pasar eso?
A ver, ¿qué es lo que falta? Si tu me lo preguntas yo diría lo siguiente... Primero que nada falta que dejemos de repente los egos de lado, en el hecho de decir muchas veces un instructor no tiene la capacidad para decir "me falta", o "tengo que seguir entrenando, tengo que seguir aprendiendo". Mientras no se logre eso, tomar conciencia de cada profesor, va a ser muy difícil que lleguemos a dictar seminarios a otras partes. Ahora si tu me lo dices desde el punto de vista personal, yo recién estoy empezando. Yo para los 12 o 13 años que llevo de práctica te puedo decir “hoy día estoy comenzando nuevamente”, ¿me entiendes?. Entonces si yo te dijera: "yo voy a dictar un seminario, en tal y tal lado", te estoy mintiendo, y a lo mejor van a pasar 5 o 7 años y todavía no voy a dictar un seminario. O sea, todo lo verá el tiempo, todo será de acuerdo al empeño que ponga al aprender el arte. Pero para hacer un seminario tienes que conocer a la perfección esto. Sin embargo me gustaría señalar que el profesor Hugo Valdés (vale tudo, jiu-jitsu) ha salido varias veces a dictar seminarios fuera de la región, e incluso a el grupo táctico de nuestra región, y yo tuve el honor de acompañarlo en calidad de monitor.
¿Cómo siente que se reconoce un buen maestro de kenpo?
Primero que nada, tu te das cuenta en el manejo teórico, pero a la vez acompañado de la práctica. Si te falta una de ellas dos, no eres un maestro. O sea, teoría más práctica, o en este caso, teoría y práctica que tú la lleves al tatami, o a la técnica en si, eso te hace reconocer a un maestro.
Y una pregunta más personal... ¿Por qué eligió el kenpo como camino a seguir?
Bueno el kenpo fue mi inicio en las artes marciales, como te digo, yo nunca antes había practicado ningún tema de arte marcial, mi cuna es el american kenpo. Yo en todas partes digo que mi formador inicial en las artes marciales es el profesor Carlos Pérez, director de la kenpo karate Valdivia. He entrenado con otros profesores, he entrenado jiu-jitsu, he practicado karate kyokushin, pero siempre mi norte ha sido el american kenpo. Las otras artes que he practicado han sido sólo buscando un complemento, para las artes marciales, pero sin salirme de mi línea que es el american kenpo. Empecé en american kenpo y creo que moriré en el american kenpo, así de sencillo.>>
¿Cuál es su trayectoria en las artes marciales?
Bueno, mi trayectoria en las artes marciales parte en el año 2002, alrededor de los 25 o 26 años. Nace específicamente en Kenpo Karate Valdivia, dirigida por el profesor Carlos Pérez Castro, que fue uno de los que inauguró las artes marciales del american kenpo aquí en Valdivia. Como te digo, a principios de 2002, representando en ese momento a la WKKA (Worldwide Kenpo Karate Association). Ahí parto entrenando en las artes marciales, hasta el día de hoy.
¿Cómo conoció al profesor Negreira?
El profesor Negreira tiene una trayectoria bastante amplia a nivel sudamericano, internacional también obviamente. Una calidad técnica excelente, muy buena. Es muy pedagógico para la enseñanza, por lo cual la gente está muy contenta. En este seminario hubo una gran participación del alumnado y toda la gente contenta, y lo que hace en el fondo es dejar en claro todo el nivel técnico que el maneja.
¿Vinieron de otras escuelas también?
No, en esta oportunidad solamente fue la escuela de nosotros, fue un seminario cerrado, solamente para alumnado y gente que pertenece de alguna u otra manera, y está ligada a nuestro grupo. Ya en los siguientes seminarios, ahora vamos a tener uno en la segunda o tercera semana de julio de 2014, van a ser abiertos para toda la comunidad y las escuelas de artes marciales de la región.
¿Qué impresiones dejó el seminario en cuanto al trabajo que les falta por realizar?
Bueno, que es lo que nos deja como enseñanza este seminario? Primero que nada nos deja una tarea que es seguir trabajando, seguir perfeccionándose en lo que uno está haciendo. Hay muchas cosas que hay que trabajar, pero yo tuve una evaluación cerrada en la escuela por parte de mi maestro en la cual me encontró bien en lo que yo manejo, en la materia que estamos trabajando, pero obviamente hay que hacer arreglos, modificar ciertas cosas que han ido evolucionando con el tiempo.
¿Cómo qué por ejemplo?
Las técnicas, son estándar a nivel internacional, por decirte un nombre: "flashing mace", es aquí en Chile como se hace de la misma manera en Estados Unidos, a nivel sudamericano, en todas partes se hace de la misma manera.
¿Las técnicas han cambiado desde la última vez que ustedes las vieron? Entonces se van actualizando...
Exactamente, eso es lo que tiene el american kenpo, que se va actualizando, también tiene que ver con el tema de lo que es la visión que tiene cada maestro en el arte, para como lo entiende y como lo enseña. Pero las técnicas son estándar a nivel internacional.
Aquí por ejemplo viene un maestro de Argentina y dicta un seminario, pero lo mismo no ocurre hacia afuera... Es raro que alguien desde aquí vaya a dictar seminarios afuera. ¿Qué falta aquí en Valdivia para que pueda pasar eso?
A ver, ¿qué es lo que falta? Si tu me lo preguntas yo diría lo siguiente... Primero que nada falta que dejemos de repente los egos de lado, en el hecho de decir muchas veces un instructor no tiene la capacidad para decir "me falta", o "tengo que seguir entrenando, tengo que seguir aprendiendo". Mientras no se logre eso, tomar conciencia de cada profesor, va a ser muy difícil que lleguemos a dictar seminarios a otras partes. Ahora si tu me lo dices desde el punto de vista personal, yo recién estoy empezando. Yo para los 12 o 13 años que llevo de práctica te puedo decir “hoy día estoy comenzando nuevamente”, ¿me entiendes?. Entonces si yo te dijera: "yo voy a dictar un seminario, en tal y tal lado", te estoy mintiendo, y a lo mejor van a pasar 5 o 7 años y todavía no voy a dictar un seminario. O sea, todo lo verá el tiempo, todo será de acuerdo al empeño que ponga al aprender el arte. Pero para hacer un seminario tienes que conocer a la perfección esto. Sin embargo me gustaría señalar que el profesor Hugo Valdés (vale tudo, jiu-jitsu) ha salido varias veces a dictar seminarios fuera de la región, e incluso a el grupo táctico de nuestra región, y yo tuve el honor de acompañarlo en calidad de monitor.
¿Cómo siente que se reconoce un buen maestro de kenpo?
Primero que nada, tu te das cuenta en el manejo teórico, pero a la vez acompañado de la práctica. Si te falta una de ellas dos, no eres un maestro. O sea, teoría más práctica, o en este caso, teoría y práctica que tú la lleves al tatami, o a la técnica en si, eso te hace reconocer a un maestro.
Y una pregunta más personal... ¿Por qué eligió el kenpo como camino a seguir?
Bueno el kenpo fue mi inicio en las artes marciales, como te digo, yo nunca antes había practicado ningún tema de arte marcial, mi cuna es el american kenpo. Yo en todas partes digo que mi formador inicial en las artes marciales es el profesor Carlos Pérez, director de la kenpo karate Valdivia. He entrenado con otros profesores, he entrenado jiu-jitsu, he practicado karate kyokushin, pero siempre mi norte ha sido el american kenpo. Las otras artes que he practicado han sido sólo buscando un complemento, para las artes marciales, pero sin salirme de mi línea que es el american kenpo. Empecé en american kenpo y creo que moriré en el american kenpo, así de sencillo.>>
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sábado, 9 de noviembre de 2013
Judo Kodokan, un sistema en peligro de extinción.
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| Jigoro Kano a los 28 (foto de Wikipedia) |
“¿Por qué he querido llamarlo judo en lugar de jujutsu? Si bien existieron diferentes motivos, el más importante y decisivo fue que el objetivo primordial de la enseñanza del judo Kodokan debía estar fundado sobre el do (camino) y no sobre la habilidad en la técnica (jutsu), que es un fin o medio secundario para alcanzar el objetivo principal que para nosotros está en el do”. - Jigoro Kano
Japón feudal fue un periodo marcado por la guerra. Los samurai gobernaban a través de la espada y entrenaban constantemente para hacerlo eficazmente. Sus métodos de combate evolucionaron con el tiempo considerando nuevas aristas, como por ejemplo, poder defenderse incluso cuando carecían de su espada. Técnicas de lanzamiento, luxaciones, y golpes a zonas poco protegidas por las armaduras de los samurai, fueron formando parte del arsenal del “jujutsu” (ju – suavidad, flexibilidad | jutsu - técnica). El jujutsu no era un arte marcial en particular en aquellos tiempos, sino que una forma para referirse a los sistemas de lucha japoneses, los cuales tendían a enfocarse en la fluidez de la técnica por sobre la fuerza bruta.
Junto con el fin del periodo feudal de Japón se da inicio a la era Meiji (1867 -1912), y Japón comienza un proceso de modernización que parte por abrir su comercio y cultura hacia el exterior. Durante este periodo se desarrolla la mayor parte de la vida del fundador del “judo Kodokan”: Jigoro Kano (1860 – 1938). Tras haber sido estudiante de dos escuelas de jujutsu, Kano decide hacer algunas reformas pedagógicas y técnicas que terminan sentando las bases del judo. Pero, ¿cómo es que se pasa de un campo de batalla donde el juego sucio es la única forma de sobrevivir, a un tatami con árbitros y reglamento que busca asegurar el bienestar e integridad de las personas involucradas?
Kano recibió una rigurosa educación que incluyó las bases del confucionismo e inglés. Este último lo obtuvo de Mitsukuri Shuei, “un renombrado profesor perteneciente a un relevante grupo de intelectuales que influirían en gran medida en las reformas educativas japonesas de esta época” (Waterhouse, 1978). De esta forma Kano recibió una enseñanza que recogía las tradiciones de oriente, a la vez que incorporaba la cultura occidental.
Durante estos años de estudio, Kano al ser físicamente más débil que sus compañeros, mantuvo una posición de subordinado, por lo que desarrolló gran interés por aprender artes marciales. Pero no fue hasta que entró en la universidad que comenzó a entrenar en la ryu (escuela) Tenshin Shinyo, a pesar de que su padre no se mostró en absoluto de acuerdo. Para muchos, incluyendo el padre de Kano, el tiempo de los samurais ya había terminado y no era una buena opción de vida seguir la senda del guerrero. Aquellos que antes habían gozado de estatus y rango por sus habilidades marciales, ahora se veían obligados a vender su conocimiento a quienes pudieran pagar.
Kano entrenó en la ryu Tenshin Shinyo pero tras fallecer su maestro, y luego su sucesor, comienza entrenar en la ryu Kito. Según Andy Adams de la revista “Black Belt”, mientras Kano entrenaba en la Tenshin Shinyo, se enfrentó a un hombre llamado Kenkichi Fukushima que pesaba el doble que él. Una y otra vez fue vencido por Fukushima, y se puso de cabeza a encontrar la forma de superarle, estudiando todo lo que llegara a sus manos.
Finalmente Jigoro desarrolló una nueva técnica. Entro agachado y subió a Fukushima a sus hombros, y con un giro fácilmente lo lanzó sobre la colchoneta. Rápidamente nombró esta técnica “kata-guruma”, o giro de hombros. Así Kano fue desarrollando técnicas que se basaban en la racionalización del movimiento, en vez de la acostumbrada imitación de las incuestionables técnicas de los maestros..
Por su parte Paul McMichael, historiador y practicante de judo, plantea que las razones de Kano para crear el judo Kodokan fueron otras: la mala reputación que tenía el jujutsu, ya que había una cantidad no menor de practicantes que buscaban aprovecharse de los más débiles a través de su conocimiento marcial, sumado a las practicas peligrosas y dañinas que estas artes promovían. Prueba de esto es que una de las innovaciones de Kano en las artes marciales fue el desarrollo de ukemis (formas para caer sin dañarse).
En 1882, funda la Kodokan, o “escuela para estudiar el camino”, en el pequeño templo budista de Eisho-Ji, comienza a transmitir el judo Kodokan a nueve alumnos. Como es de esperarse, la entrada de una nueva escuela de artes marciales no fue bienvenida por todos. Rápidamente se produjo una rivalidad con las escuelas de jujutsu tradicional, en especial con el maestro Hikosuke Totsuke de la Yoshin ryu. La oportunidad de demostrar la eficacia del judo llegó en 1886 cuando el Departamento de Policia de Tokyo hizo un “casting” para ver con que sistema de lucha desarmada deberían entrenar a su personal. Patrocinó un torneo entre estas dos escuelas donde quince estudiantes de cada una debían competir. Fue una victoria marcada para la escuela de Kano ya que trece de los suyos ganaron y otros dos empataron, mejorando la reputación de la Kodokan y recibiendo el reconocimiento oficial del gobierno.
La popularidad del judo creció tan rápido que muchas escuelas de jujutsu se unieron a la Kodokan para preservar su legado, y de esta forma la amplitud de técnicas del judo aumentó. En 1911, el Ministerio de Educación de Japón incorporó el judo y el kendo como actividades obligatorias en los colegios.
Paralelamente Kano continuaba desarrollando su carrera, la cual se inclina irremediablemente hacia la educación. Llegó a ser profesor y director de varias escuelas, y Secretario del Ministerio de Educación Nacional. Fue Kano quien constituyó un departamento de educación física en la Escuela Normal Superior, donde divulgó deportes como el tenis, béisbol, fútbol y natación.
Según Julián Espartero y Miguel Villamón, ambos estudiosos del área de actividad física y deportes en universidades de España, “la historia del judo es la historia de la transformación de un arte marcial en un deporte moderno”. Pero lo que Kano buscaba era internacionalizar el judo, ya que mediante la propagación de éste como método educativo se podía hacer una importante contribución al desarrollo moral de las personas, y finalmente al bienestar de la sociedad. Aparte de los esfuerzos que hizo por internacionalizar el judo, hubieron algunos hitos que aceleraron este proceso:
-En 1909 Kano pasó a ser el primer representante japonés del Comité Olímpico Internacional en donde conoce al Barón de Coubertin, quien se interesa por el judo.
-Kano conoce al pedagogo John Dewey con quien compara sus apreciaciones sobre la educación y le demuestra que dichas ideas se pueden aplicar en el tatami. Dewey queda impresionado ya que esta forma de entender la pedagogía aportaba una dimensión espiritual, y manda a hacer un estudio al respecto.
-El filosofó indio y premio nobel de literatura, Rabindranath Tagore, visitó la Kodokan y pidió a Kano que enviara a un profesor de judo a enseñar en la universidad que el había fundado. Kano envía a su alumno, Tagaki Shinzo, quien se queda por dos años enseñando judo en India.
La deformación del judo Kodokan.
McMichael indica que a pesar de lo fructífero que fue el trabajo de Kano, el éxito que ha tenido el judo en la actualidad se ha formado “fuera de las intenciones de su fundador”. También señala que el shiai, o concurso en torneo, “fue en muchas maneras el menos importante de los objetivos de Kano”. A menudo se culpa esta deformación del judo a la transformación del mismo en un deporte con reglas, e institucionalidad deportiva. Sin embargo el contexto histórico en que este arte se desarrolló tiene mucho que ver también.
Grupos conservadores de Japón consideran que su apertura al resto del mundo genera un declive moral y rápidamente se imponen en el ámbito político y social. A pesar del totalitarismo y ultranacionalismo que se desarrolla en ese tiempo, Kano mantiene públicamente una posición pacifista e internacionalista. Japón comienza a transformarse en potencia bajo el lema “fukoku kyohei” (enriqueced al país, fortaleced el ejercito). Tras dos campañas militares victoriosas, contra China y Rusia, se refuerzan “los planteamientos de las fuerzas políticas que habían preconizado la adopción de medidas extremas para alcanzar aquel objetivo” (Cunningham, 1998).
En 1895 las artes marciales fueron reorganizadas por la Dai Nippon Butokukai, una organización gubernamental que quería unirlas espiritualmente al gobierno imperial, revivir el “bushido” (código de conducta del samurai), y promover el bujutsu (otra forma de referirse a las artes marciales). En 1899 Kano fue nombrado presidente de esta organización, sin embargo se esforzó continuamente por mantener el judo Kodokan fuera de esta visión militar de artes marciales, a pesar de que fue presionado numerosas veces por el Estado para hacer lo contrario.
En un intento desesperado por evitar de que el judo Kodokan fuera secuestrado por el ejercito, Kano decidió ocultar las técnicas orientadas a la defensa personal, y estas no se enseñaron más, perdiéndose en el tiempo. Tras la muerte de Kano en 1938, la Butokukai logra su acometido de incorporar el judo Kodokan en sus disciplinas, acelerando aún más el proceso distorsionado de este arte. Por esta razón muchos maestros que eran alumnos directos de Kano se marchan del Kodokan, con lo cual parte de su legado se perdería para siempre.
Tras la segunda guerra mundial y la ocupación de las fuerzas aliadas en Japón, se prohíben las artes marciales en el país. Sin embargo en 1946 se revoca la clausura, en parte gracias a “la relativa independencia que Kano consiguió mantener respecto de las tendencias oficiales” (Espartero & Villamón, 2009). Prueba de esto es que el Kodokan fue el primer centro autorizado por las fuerzas de ocupación americanas para retomar la enseñanza del judo, a diferencia de otras escuelas que fueron castigadas por su compromiso político antes de la guerra.
Pero el judo que los occidentales pudieron conocer en ese momento ya se había distanciado mucho del judo Kodokan original. A esto se le suma el intenso proceso de deportivización que la cultura deportiva occidental aplicó sobre el judo. Según Esparteros & Villamón “la filosofía de Kano, que constituía la propia esencia de la concepción del judo, ha quedado relegada a un ámbito apenas conocido por la mayoría de sus practicantes”.
Datos curiosos
Kano usó dos principios fundamentales para el judo: Seiryoku Zenyo, el “Principio del Uso Eficiente de la Energía”, y “Jita Kyoei”, el “Principio de Beneficio Mutuo”. El discípulo de la Kodokan debía usar su energía de la mejor manera posible tanto en el judo como en la vida diaria y tener una sincera consideración por el beneficio de otros, puesto que así se beneficiaba a si mismo.
La palabra “judo” no fue creada por Kano. Antiguamente la escuela más espiritual de jujutsu, la ryu Jikishin, usó este termino para referirse al estudio de la lucha sin armas, pero con enfoque especial en la parte mental del entrenamiento. Kano perseguía este mismo fin, el judo debía ser por sobre todo un vehículo para el desarrollo físico, moral, e intelectual de quienes lo practicaran. En las palabras de Kano:
“Solamente por medio de la ayuda y las concesiones mutuas, un organismo que agrupe individuos en número grande o pequeño, puede encontrar su plena armonía y realizar serios progresos”.
martes, 8 de octubre de 2013
10 errores de artistas marciales al defenderse de un arma blanca. Según John McCurry y Eliot Lee Grossman
A continuación les presentamos un resumen del articulo títulado “Los diez errores principales de los artistas marciales al defenderse de un arma blanca”, escrito por John McCurry y Eliot Lee Grossman, y publicado en la “Revista de Artes Marciales Asiaticas”.
10 errores:
1. No saber cómo luchar con un arma blanca
Difícilmente se pueden practicar técnicas de defensa frente un arma blanca
2. Mentalidad incorrecta y falta de conocimiento de las armas
Cuando una persona entrena, va desarrollando reflejos y hábitos de movimiento. Los autores proponen que “el entrenamiento poco realista desarrolla una memoria muscular incorrecta y un falso sentido de confianza puede ser más peligroso que el no entrenar”.
Mientras que es posible recibir un corte en el transcurso de una pelea con cuchillo y sobrevivir, todo esfuerzo debe estar enfocado a no dar a un adversario que ocupa un cuchillo la oportunidad de cortar un órgano o área vital del cuerpo. Para esto los autores sugieren usar una mano para ataque, y la otra para cubrir la garganta puesto que un corte ahí significa el fin.
3. Organización incorrecta
La mayoría de las artes marciales enseñan posturas firmes y rígidas, que sirven para atacar pero limitan la movilidad. Para estos autores la movilidad es fundamental al enfrentarse a un arma blanca ya que lo más importante es no ser cortado.
de manera realista si el compañero de entrenamiento no tiene idea de cómo luchar con estas.
4. Bloqueos
La teoría de los autores es que los bloqueos son fácilmente contrarrestables, y exponen al defensor a un corte. Basta con un golpe a la mano que bloquea en la misma dirección que esta se movió para que esta pierda su función, dejando en desequilibrio y expuesto al que se intentaba defender.
5. Patadas
Es muy fácil evitar una patada alta y su uso puede hacerlo vulnerable a un bloqueo con el arma de su adversario y a recibir un corte fatal en la arteria femoral en la parte interna del muslo. Las patadas bajas pueden funcionar mientras no suban de la rodilla.
6. Permitir huecos
Los autores proponen que hay dos distancias correctas para enfrentarse a alguien con un arma blanca: la primera es aquella en que el atacante está obligado a dar un paso adelante para poder atacarle, y la segunda es a tal cercanía en que el atacante no pueda mover sus brazos para usar su arma. Si el defensor se ubica entre esas dos distancias está generando un “hueco” en su defensa, permitiendo que el agresor le corte o apuñale.
7. Uso de técnicas diseñadas para adversarios desarmados
Deben evaluarse críticamente las técnicas que se usan contra adversarios desarmados, para ver si son realmente efectivas contra uno armado, en especial si estos movimientos se acercan a la guardia del otro, ya que como mencionamos anteriormente, se podría estar generando un “hueco” en la defensa.
8. Ignorar la mano libre del adversario
La práctica poco realista en el dojo, donde el atacante deja su mano libre relajada a un lado, fomenta el descuido por parte del defensor y tiene como resultado una actitud incorrecta hacia el peligro potencial que presenta la mano libre del atacante. Un luchador experto con cuchillo le golpeará y aturdirá con su mano libre antes de que le hiera o apuñale.
Para prevenir esto se sugiere entrenar con ambas manos armadas, para tenerlas en cuenta siempre.
9. Fallar en el seguimiento/continuación
Es necesario no sólo controlar y desarmar al adversario, sino también continuar controlándolo después. Esto significa finalizar decisivamente con técnicas apropiadas hasta que el adversario sea incapaz de suponer cualquier riesgo. Los detalles específicos de cómo debe lograrse esto dependerán de su arte marcial en concreto y de las consideraciones legales y éticas apropiadas para cada situación.
10. Entrenamiento poco realista
En consecuencia, los artistas marciales no están generalmente preparados frente a un ataque real con cuchillo que no sea pre-programado. A menudo llegará inesperadamente y con ocultación, que será asestado con gran velocidad, e implacablemente seguido por múltiples ataques secundarios.
Puede leer el texto original aquí.
10 errores:
1. No saber cómo luchar con un arma blanca
Difícilmente se pueden practicar técnicas de defensa frente un arma blanca
2. Mentalidad incorrecta y falta de conocimiento de las armas
Cuando una persona entrena, va desarrollando reflejos y hábitos de movimiento. Los autores proponen que “el entrenamiento poco realista desarrolla una memoria muscular incorrecta y un falso sentido de confianza puede ser más peligroso que el no entrenar”.
Mientras que es posible recibir un corte en el transcurso de una pelea con cuchillo y sobrevivir, todo esfuerzo debe estar enfocado a no dar a un adversario que ocupa un cuchillo la oportunidad de cortar un órgano o área vital del cuerpo. Para esto los autores sugieren usar una mano para ataque, y la otra para cubrir la garganta puesto que un corte ahí significa el fin.
3. Organización incorrecta
La mayoría de las artes marciales enseñan posturas firmes y rígidas, que sirven para atacar pero limitan la movilidad. Para estos autores la movilidad es fundamental al enfrentarse a un arma blanca ya que lo más importante es no ser cortado.
de manera realista si el compañero de entrenamiento no tiene idea de cómo luchar con estas.
4. Bloqueos
La teoría de los autores es que los bloqueos son fácilmente contrarrestables, y exponen al defensor a un corte. Basta con un golpe a la mano que bloquea en la misma dirección que esta se movió para que esta pierda su función, dejando en desequilibrio y expuesto al que se intentaba defender.
5. Patadas
Es muy fácil evitar una patada alta y su uso puede hacerlo vulnerable a un bloqueo con el arma de su adversario y a recibir un corte fatal en la arteria femoral en la parte interna del muslo. Las patadas bajas pueden funcionar mientras no suban de la rodilla.
6. Permitir huecos
Los autores proponen que hay dos distancias correctas para enfrentarse a alguien con un arma blanca: la primera es aquella en que el atacante está obligado a dar un paso adelante para poder atacarle, y la segunda es a tal cercanía en que el atacante no pueda mover sus brazos para usar su arma. Si el defensor se ubica entre esas dos distancias está generando un “hueco” en su defensa, permitiendo que el agresor le corte o apuñale.
7. Uso de técnicas diseñadas para adversarios desarmados
Deben evaluarse críticamente las técnicas que se usan contra adversarios desarmados, para ver si son realmente efectivas contra uno armado, en especial si estos movimientos se acercan a la guardia del otro, ya que como mencionamos anteriormente, se podría estar generando un “hueco” en la defensa.
8. Ignorar la mano libre del adversario
La práctica poco realista en el dojo, donde el atacante deja su mano libre relajada a un lado, fomenta el descuido por parte del defensor y tiene como resultado una actitud incorrecta hacia el peligro potencial que presenta la mano libre del atacante. Un luchador experto con cuchillo le golpeará y aturdirá con su mano libre antes de que le hiera o apuñale.
Para prevenir esto se sugiere entrenar con ambas manos armadas, para tenerlas en cuenta siempre.
9. Fallar en el seguimiento/continuación
Es necesario no sólo controlar y desarmar al adversario, sino también continuar controlándolo después. Esto significa finalizar decisivamente con técnicas apropiadas hasta que el adversario sea incapaz de suponer cualquier riesgo. Los detalles específicos de cómo debe lograrse esto dependerán de su arte marcial en concreto y de las consideraciones legales y éticas apropiadas para cada situación.
10. Entrenamiento poco realista
En consecuencia, los artistas marciales no están generalmente preparados frente a un ataque real con cuchillo que no sea pre-programado. A menudo llegará inesperadamente y con ocultación, que será asestado con gran velocidad, e implacablemente seguido por múltiples ataques secundarios.
Puede leer el texto original aquí.
sábado, 5 de octubre de 2013
¿Qué estilo de artes marciales practica Batman?
Batman, en las películas de Cristopher Nolan, tiene una forma particular de lucha que antes de estos filmes era poco conocida. El uso abundante de codazos y rodillazos, marcan inmediatamente una diferencia con las vistosas patadas y combinaciones de puños que se suelen usar en las peleas del cine. Se trata del Keysi Fighting Method (Método de Lucha Keysi, KFM) cuyas bases fueron establecidas en la comunidad de Valencia por Justo Diéguez y Andy Norman en 1998. Este estilo de combate busca potenciar los instintos naturales y combinarlos con principios básicos de lucha. “Queríamos algo que pareciera como si Bruce Wayne/Batman hubiese creado su propio estilo de pelea, algo único en estilo y aspecto”, comenta Christian Bale, quien tiene el papel de Batman. “Aquí es donde vemos a Bruce Wayne en su aspecto más salvaje”, comenta David Forman, director de coreografía en Batman Inicia. “Tiene mucha ira en su interior, por lo que su manera de pelear tiene que surgir de la pura brutalidad. Nada de técnicas formales, ni nada demasiado técnico”.
Otra razón de fuerza que llevó al equipo audiovisual de la trilogía de Batman, a ocupar el KFM para sus coreografías de lucha, es que este normalmente mantiene las manos en la nuca y deja el rostro libre, permitiendo que a los actores se les vea el rostro en la filmación.
El KFM se popularizó bastante en Batman inicia y en sus secuelas, pero no fue solo en estas películas en las cuales se utilizó, también tubo aparición en James Bond Quantum of solace y en Misión Imposible III.
Sobre el KFM
En el entrenamiento se asumen dos roles: pensador (defensor) y pensataq (atacante), tomando en cuenta que en una pelea real una persona asume ambos roles. El defensor se cubre la cabeza con ambas manos realizando ataques con los codos, buscando que este deje expuestos sus puntos vitales. A la vez el debe preocuparse de no exponer sus propios puntos vitales, y de mantener la vista en el oponente. Se le considera un estilo de lucha sucia, menos acrobática que otras artes tradicionales.
El método de aprendizaje del KFM no se basa en técnicas, si no que en el instinto. En una situación real de combate no tienes tiempo para recurrir a la técnica adecuada si es que no eres impulsado por el instinto. Se cultiva el instinto, mientras se aprenden progresivamente formas de aplicarlo bajo presión.
Otra característica del KFM es el desarrollo de conceptos de trabajo específicos con un lenguaje ideado para las prácticas, por ejemplo: “canbracu” que son las primeras sílabas de candado, brazo y cuello.
martes, 1 de octubre de 2013
Tamashi Hankosha: "Alma Rebelde"
El grupo da inicio a un breve calentamiento, acompañado por elongaciones. A un pequeño se le desabrocha el cinturón y el sensei corre a ayudarlo. “Es importante comprender que un niño de cuatro años puede entrar si maneja un vocabulario básico para poder manejar las instrucciones” explica Bastidas, instructor de la escuela de karate Tamashihan Kosha. Benjamín Albornoz, de cinco años, es un claro ejemplo de esto. El entrena hace dos años y dice que a pesar de que a veces le ha costado, vale la pena.
Aprender a moverse
El entrenamiento pasa por distintas etapas. Primero, el sensei hace secuencias de movimientos, las cuales el grupo imita, finalizando con un grito conocido en las artes marciales como kiai. Luego los alumnos se ponen frente a frente y practican continuamente una técnica, y el instructor pasa uno por uno corrigiendo postura. “Deben estar relajados, en buena postura, pero sin rigidez” les indica el sensei.
Hay momentos en que Bastidas pide a uno de sus alumnos, Nicolás Riesco, que dirija a un grupo, mientras el dirige a otro. Riesco recién cursa octavo básico, pero es uno de los alumnos más antiguos en el dojo. “Esto se ha transformado como en un estilo de vida, entonces yo estoy acostumbrado a venir todos los días, y bueno, a esta hora yo podría estar tirado en mi cama, o en el computador, mirando tele, comiendo, pero prefiero venir a entrenar” cuenta el joven karateka. El adolescente práctica todos los días, y sin embargo logra mantener un buen rendimiento en sus estudios. “El tiempo es como un desafío, pero es cosa de organizarse bien y no pasa nada” aclara Nicolás.
Finalmente pasan a lo que se conoce como kumite, que consiste en aplicar las técnicas contra un adversario en una situación de combate. Tras una reverencia, comienzan a moverse y atacarse, sin embargo se diferencia de una pelea, ya que se hace con suavidad. No se trata de vencer al otro, si no que practicar correctamente los movimientos en una situación más cercana a la realidad. Como dice Bastidas, “hay un trabajo psicológico de por medio en que el instructor va poniendo un método de presión, en donde no haya agresividad, si no que un método de presión de reacción”. El instructor piensa que de esta forma la persona puede alcanzar un nivel básico para poder defenderse.
Defender el cuerpo y la salud
A parte de aprender a defenderse, hay quienes buscan mejorar su calidad de vida a través de esta actividad. Luis Soto, a sus 52 años por fin está cumpliendo su sueño de practicar artes marciales. Tres veces a la semana, tras trabajar como mecánico en la papelera CMPC, llega a invertir sus últimas energías del día en esta actividad que según sus declaraciones, le ha ayudado a mejorar su estado y dejar el cigarrillo entre otras cosas.
También es el caso de Víctor Vargas de 35 años que reconoce que su principal razón para acudir es para hacer actividad física. Sin embargo se ha encontrado que sus años de fumador le juegan una mala pasada ante la exigencia del entrenamiento, pero dice que gracias al grupo de personas de la escuela se ha mantenido motivado. Además comenta que el sensei Bastidas lleva sus entrenamientos “de una manera que es convincente, que le gusta lo que hace y eso también atrae a las personas que estamos acá a ser constantes, a seguir viniendo”.
Adaptado a las artes marciales
Javier Bastidas, al igual que algunos de sus alumnos, se inició en las artes marciales desde pequeño. A los cinco años comenzó a practicar judo, pero no fue hasta los doce en que comenzó a tomárselo con la seriedad que le da hoy en día. Desde entonces ha practicado y estudiado otras artes marciales incluyendo karate y ju jitsu, llegando a ser en ambas 1er dan. También es titulado en historia y geografía, pero ha decidido adaptar su vida para poder dedicarse a las artes marciales al cien por ciento de su tiempo. Sin embargo esto no lo ha mantenido alejado de la historia. “Por cosas de la vida enseñe historia en mis dojos, donde estamos hablando también de la historia de donde proviene todo esto, hay viene harta información y estudio constante” manifiesta el sensei.
Bastidas también tiene una escuela de judo y ju jitsu, la cual también lleva por nombre Tamashihan Kosha. Los alumnos que entrenan aquí, son capacitados para entrar en competencia, sin embargo para este instructor, lo verdaderamente importante es la defensa personal. “Hay dos aspectos de practicar el judo, el ámbito competitivo y no competitivo, yo estoy en el no competitivo. Eso no significa que yo no pueda competir cuando yo lo desee, sin embargo me dedico a la otra parte, lo que es más que nada aplicado a la defensa personal” aclara Javier.
Alma Rebelde
Tamashihan Kosha significa “Alma Rebelde”. Esto no quiere decir que las escuelas del sensei Bastidas fomenten la desobediencia, si no que apunta a algo más profundo. En las palabras de este profesor:
“A veces hay muchas restricciones de la mentalidad occidental de los maestros de que un alumno tiene que ser solamente su alumno, y respetar un grado de lealtad de una forma prácticamente dogmática por decirse militar, sin embargo Tamashihan Kosha plantea la idea de que todas las personas puedan aprender con quienes deseen. El interés principal, es que la lealtad es para los principios del arte: respetar a las personas, contribuir al bien, pero teniendo la libertad de expresarse y de pensar, no de seguir un lineamiento que a lo mejor no va comparado con su persona”.
Javier piensa que hacer consultas, querer superar al maestro, y hacer cosas distintas, no son temas que se deberían castigar, y explica que el alma rebelde consiste en que “la persona por rebeldía quiere aprender más”.
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sábado, 28 de septiembre de 2013
Marshall Law, un tributo a Bruce Lee
Marshall Law (nacido el 27 de noviembre 1952) es un personaje en el juego de la serie Tekken. El personaje es un homenaje al artista marcial Bruce Lee y comparte muchas características con el famoso actor. Por supuesto sus movimientos se basan en el Jeet Kune Do, un sistema de combate fundado por Lee. Su similitud es tal que llega a pronunciar gritos y chillidos similares a los del actor cuando realiza ciertos golpes y ataques.
Este personaje aparece en casi todos los Tekken y en otros juegos como Street Fighter Versus Tekken, y en cada juego su tenida está inspirada en vestimentas icónicas de Bruce Lee. También pueden verse varias de sus técnicas de proyección en las películas de Lee.
Marshall Law, tiene un hijo llamado Forest, nacido el 29 de septiembre 1976, que también esta basado en Bruce Lee, sería su equivalente en los juegos más recientes. A veces es conocido como “The Fighting Chef” (El cocinero luchador), debido a que el personaje es dueño de un restaurante.
Jeet Kune Do
Podríamos comenzar a contarles aquí sobre el Jeet Kune Do y cómo este nace después de los años de estudio de Bruce Lee en diversas artes marciales como el Wing Chun. También podríamos escribir sobre como este usa golpes y patadas, posturas bajas, rapidez y precisión, y su principio fundamental es interceptar el ataque del otro. Pero solo estaríamos dando una versión vacía, una verborrea sin sentido que deja fuera toda la complejidad filosófica de este arte.
Basta con leer un par de páginas de “El Tao del Jeet Kune Do”, escrito por Lee, para darse cuenta de que no se trata de un mero sistema de combate, si no que de una forma de entender la vida. Citando al libro:
“Estoy en movimiento y no moviéndome del todo. Yo soy como la luna encima de las olas que siempre rueda y se balancea. No es un «yo estoy haciendo esto»,sino mas bien una comprensión interna de que «esto está sucediendo a través de mi» o «está haciendo esto para mi». La conciencia de si mismo es el mayor obstáculo para la ejecución correcta de toda acción física”.
Independiente de si uno está o no de acuerdo con esta afirmación, ya podemos darnos cuenta que hay un componente en el Jeet Kune Do que trasciende la mecánica del movimiento, buscando un estado mental despejado del “yo”.
En artículos futuros esperamos poder volver a tocar este tema y darle la profundidad que merece, así como a todas las filosofías de las artes marciales que podamos abordar.
jueves, 26 de septiembre de 2013
El Budo en la Vida Diaria
Por Zacaría Omar Avilez - Instructor de Bujinkan Budo Taijutsu
Budo, a pesar de ser un concepto muy amplio, podemos definirlo como: ”Conjunto de conocimientos técnico-filosóficos de las artes marciales japonesas”. Sin embargo esto no es sólo para los Samurais, el Budo es una cosmovisión, una forma de ver y entender todo lo que nos rodea. La traducción literal de Budo es “El camino del guerrero”.
Budo, a pesar de ser un concepto muy amplio, podemos definirlo como: ”Conjunto de conocimientos técnico-filosóficos de las artes marciales japonesas”. Sin embargo esto no es sólo para los Samurais, el Budo es una cosmovisión, una forma de ver y entender todo lo que nos rodea. La traducción literal de Budo es “El camino del guerrero”.
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| Imagen por Alexander Mann |
El practicante del Budo, el “Budoka”, no está exento de vivir en el mismo mundo que todos los demás colegas seres humanos y de sobrellevar los mismos problemas que aquejan a todos los demás. Sin embargo para el Budoka cada acto y situación del diario vivir pasará primero por un filtro filosófico y espiritual, entregándole una forma muy particular de ver a los demás: “La persona que sabe menos que el Budoka, es un posible alumno; la persona que sabe más que el Budoka, es un posible maestro; la persona que desea el mal del Budoka, es su enemigo y por tanto debe ser vencido, pero no eliminado, la vida debe ser respetada por sobre todo.”
Vivir es un arte, y por ello es que todos somos artistas, pero para desgracia de la humanidad, no todos los seres humanos somos buenos artistas. Así es como existen quienes logran una vida verdaderamente plena y quienes pasarán sus vidas ahogados en las diversas miserias del devenir. De esta forma vemos como el Budo nos ayuda a ser mejores artistas, entregándonos herramientas útiles para el diario vivir, que a pesar de ser sutiles en apariencia, pueden calar profundamente en la materia prima que llamamos realidad.
A pesar de todo el trasfondo filosófico y la utilidad de estos conceptos para cualquier persona; es en las artes marciales donde el Budo toma su más importante rol. Puesto que de no entregar una orientación ético-moral a los practicantes de estas, los demás integrantes de la sociedad se exponen a encontrarse con personas muy poderosas y violentas, capaces de causar gran daño tanto a los demás, como a sí mismos.
Diferencias entre un Deportista y un Budoka
El Budo es lo que distingue un arte marcial de un deporte de contacto. Se puede tener una musculatura envidiable, una gran agilidad, fortaleza y salud; pero el tiempo y el destino son los implacables enemigos que finalmente nadie puede vencer. Los músculos se debilitan, el cuerpo se vuelve lento, los brazos y la espalda pierden fortaleza y la salud en general eventualmente decae. Así cuando cualquiera de estas debilidades llegan a uno de nosotros, pasamos a estar inmediatamente en desventaja en contra de un adversario más joven, fuerte o sano. Siempre existe alguien más fuerte, esto es una regla de la vida. En este momento es cuando Budo cobra sentido, y cuando el Budoka tiene oportunidad de probar que su entrenamiento y visión de mundo tienen algún sentido.
El deportista al encontrarse con cualquiera de estos impedimentos, sea por la edad, un accidente, obligaciones académicas, laborales o familiares, generalmente optará por dejar de practicar su deporte, se verá obligado, por fuerza mayor, a dejar de lado lo que por hobby o pasión, llenó tantas veces sus ratos de ocio o recreación. Sin embargo el Budoka, jamás dejará de lado su arte marcial, pues el camino del Budo una vez que es abrazado, jamás puede ser desechado. El camino del guerrero es una luminosa llama que alumbra todos los aspectos del diario vivir, tanto en el dojo, lugar de entrenamiento, como en el hogar y el trabajo. Al encaminar los pasos por la senda del Budo, nuestra vida nunca vuelve a ser la misma, y me apena decir que quienes no sienten esto al practicar arte marcial, simplemente aún no han encontrado la verdadera senda del guerrero. Tal como el pedagogo de corazón que una vez que elige este camino, nunca dejará de enseñar; el verdadero policía, que a pesar de no estar de uniforme, no dudará en salir en defensa de la víctima que se encuentra en peligro; así mismo el buen bombero que sabrá llegar al incendio sea como sea; y el médico de corazón que con o sin su blanco uniforme no duda en levantar la voz y decir: ¡Yo soy médico! ¿En qué puedo ayudar?
El Budoka no necesita nada más que su cuerpo
Para el deportista la correcta indumentaria es esencial para el óptimo desempeño de su deporte y la minimización del riesgo en su práctica. El futbolista requiere canilleras, calcetas, guantes para el arquero, etc. Ni hablar del golfista o del pescador. Todos ellos necesitan de una indumentaria específica para realizar su actividad. Sin embargo el Budoka se contenta con tener su cuerpo, todo lo demás es sólo un accesorio. Es verdad que en las escuelas de artes marciales se suele exigir un traje y que en muchas de ellas haya una gran cantidad de equipo destinado a la práctica y entrenamiento, pero he ahí el tema. Un arte marcial que no puede ser practicada en cualquier momento y lugar, no es realmente, en todo el sentido de la palabra, un "arte marcial", sino más bien un mero deporte.
No es raro escuchar: “la ropa no es la apropiada”, “el piso es muy duro”, “el equipo no es el idóneo”. Estas son todas excusas, puesto que un verdadero arte de guerra no tiene nada que ver con la estética o la excesiva comodidad.
El Budo es:
1.- Algo interno, proviene del corazón e irradia hacia el exterior.
2.- No necesita más que determinación y dedicación.
3.- Es para guerreros, los cuales están dispuestos a luchar por lo que aman.
4.- Es un concepto abstracto pero con aplicación concreta al diario vivir.
Todo esto es mucho más que un deporte, el Budoka no es un deportista, el Budoka es un guerrero, un artista, un filósofo y un poeta. El cuerpo es la herramienta y al mismo tiempo el material de trabajo. El cuerpo del guerrero debe ser entrenado, y a través de ese entrenamiento se busca entrenar también la mente y el alma. Sin embargo si el cuerpo es lo único entrenado, frente a un problema de difícil solución, la mente no será capaz de ofrecer respuesta; y frente al miedo o la duda, el alma no tendrá la fortaleza de persistir y triunfar. Es esta trilogía lo que en artes marciales japonesas es llamado “San Shin”, tres corazones “Cuerpo, Mente y Alma”.
El Budoka no teme a la muerte, pero tampoco la busca
El artista marcial serio es siempre muy responsable, tanto con sus actos, como con su propia vida. Por ello es que tiene siempre presente el recuerdo de que es un ser mortal, con un cuerpo de carne y hueso, cuya salud y existencia dependen de muchos factores que generalmente están fuera de su propio control. Por ello es que el Budoka entrena su cuerpo, mente y alma en todo momento, preparándose para una batalla que tal vez nunca libre, pero a pesar de eso, nunca pierde una oportunidad para crecer en conocimiento y habilidad, luchando para ser cada día más fuerte y sabio. Todo ese tiempo y trabajo dedicado para, tal vez, algún día aplicar lo aprendido y salvar la propia vida o la de los seres amados.
El Budoka entrena con cuidado, pues él sabe mejor que nadie como destruir el cuerpo humano, y con conciencia de ello cuida y respeta el cuerpo de su compañero de práctica, quien confianzudamente pone su humanidad al servicio del aprendizaje del otro. Todo esto en un contexto de reciprocidad, un mutuo acuerdo para entrenar con seguridad, sin embargo, con realismo.
¿Y de qué me sirve esto a mí?
Buena pregunta, sin embargo, corresponde a cada cual la pertinente reflexión para encontrar una respuesta apta a su realidad. El camino es individual, a pesar de poder transitarse en compañía, el objetivo y los hallazgos dependen de cada uno. Sólo uno mismo tiene la facultad de tomar todas las herramientas que la vida entrega y usarlas en pro de un fin noble y superior, y eso depende del individuo, de sus deseos, aspiraciones, creencias y voluntad. Quien desee la paz mundial buscará el camino para llegar a desempeñarse como diplomático o gobernante. Quien desee encontrar el amor y formar una hermosa familia cultivará su corazón en busca de madurez y responsabilidad para cumplir con semejante tarea. Aquella alma caritativa que desee ayudar a los desposeídos y necesitados tendrá frente a sí la tarea de fortalecer su corazón para soportar ver la pobreza y el hambre de los habitantes menos afortunados del mundo, y a la vez encontrar en sí mismo el coraje para luchar contra el sistema y lograr alimentar a los hambrientos y apoyar a los necesitados. Los casos son infinitos, los deseos varían en cada persona, las creencias en general dependen de cada cultura y la voluntad para perseguir los objetivos debe ser la del guerrero: implacable, firme y constante.
Con un martillo se puede construir una casa, abrir una nuez o romper un hueso, es el usuario, el artesano, quien da uso a la herramienta. El Budo es también, al igual que el martillo, una herramienta para la vida, basta tomarla y comenzar a practicar, para algún día, usarla con maestría, sin embargo nada es magia, todo se resume a uno mismo.
Palabras de un joven Budoka
"No importa la fuerza física, peso, estatura, velocidad o destreza. Tales atributos son pasajeros y accesorios de lo realmente importante. El artista marcial, no práctica por vanidad, avaricia, odio, fama o admiración; el verdadero Budoka entrena día a día para alcanzar la armonía del cuerpo, mente y espíritu; y para intentar a fin de cuentas, ser mejor persona."(Erik Villegas - Artista Marcial)
miércoles, 25 de septiembre de 2013
Pancrasio y Rumi Maki: Brotes Occidentales del Mundo Marcial
La Real Academia Española (RAE) define artes marciales como un “conjunto de antiguas técnicas de lucha de Extremo Oriente, que hoy se practican como deporte”. En efecto, hoy en día tendemos a asociar las artes marciales con disciplinas orientales aplicadas al deporte. Sin embargo el doctor en historia Paul McMichael indica que contrario a la creencia popular “las artes de lucha no son un fenómeno exclusivo de Asia, si no que existen prácticamente en todas las culturas y a través de todos los cuadros históricos”.
Si buscamos el significado de artes marciales a través del origen de sus palabras, encontraremos que la palabra “marcial” viene del latín martialis, la cual hace referencia a aquello que proviene de Marte. Marcial significa “relacionado con la guerra”. Marte era el principal dios romano después de Júpiter (su padre), y aparece en Roma como dios de la guerra. La palabra arte viene de ars o artis, y se refiere a una obra o trabajo que expresa mucha creatividad. Por lo tanto “artes marciales” podría definirse como una aproximación creativa hacia la guerra.
Claramente cada cultura que se propuso sobrevivir, tuvo que desarrollar, o en algunos casos copiar, técnicas de combate que le permitieran resistir invasiones humanas, y los desafíos de la naturaleza. Existen pinturas rupestres que muestran grupos humanos emboscando animales, lo que indica que la cacería llegó a tener cierto nivel táctico en la antigüedad.
Todos los poderes
Lo que no se sabe es que en la antigua Grecia existió un arte de lucha desarmada, comparable con los sistemas asiáticos que hoy se aceptan como artes marciales. Incluso llegó a ser tan popular que por un tiempo fue el evento más valorado de los Juegos Olímpicos. “Este arte marcial conocido como pancrasio, una mezcla de lucha helénica, boxeo, estrangulación, técnicas de patadas y golpes, como también grappling”, relata McMichaels. Lo único que no estaba permitido era morder, rasguñar, o meter los dedos en los ojos.
Si buscamos el significado de artes marciales a través del origen de sus palabras, encontraremos que la palabra “marcial” viene del latín martialis, la cual hace referencia a aquello que proviene de Marte. Marcial significa “relacionado con la guerra”. Marte era el principal dios romano después de Júpiter (su padre), y aparece en Roma como dios de la guerra. La palabra arte viene de ars o artis, y se refiere a una obra o trabajo que expresa mucha creatividad. Por lo tanto “artes marciales” podría definirse como una aproximación creativa hacia la guerra.
Claramente cada cultura que se propuso sobrevivir, tuvo que desarrollar, o en algunos casos copiar, técnicas de combate que le permitieran resistir invasiones humanas, y los desafíos de la naturaleza. Existen pinturas rupestres que muestran grupos humanos emboscando animales, lo que indica que la cacería llegó a tener cierto nivel táctico en la antigüedad.
Todos los poderes
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| Imagen por Marie-Lan Nguyen |
Pancrasio viene del adjetivo pankrates, que significa “todo en compases” o “todos los poderes”. Su primera referencia data de 846 a.C., cuando entró a los Juegos Olímpicos, pero McMichaels sugiere que “su introducción en el programa Olímpico denota que tiene que haber sido un arte sistematizado desde mucho antes”.
El pancrasio no
era un mero deporte de exhibición. Los espartanos, por ejemplo, lo
practicaban como parte de su entrenamiento diario pero no competían
en los torneos (reconociendo que estaban alterados porque no incluía
todo). Además, los enfrentamientos
competitivos de pancrasio continuaban indefinidamente hasta que un
competidor mostraba algún signo de derrota como tocar repetidamente
el hombro de su oponente, o levantando una mano. Pero había otra
forma de ganar que nadie en la actualidad consideraría “deportiva”:
dar muerte al oponente. Cuando esto ocurría se le llamaba pancrasio.
Como indica McMichaels: Cuando Alejandro Magno invadió India en
326 a.C, sus soldados llevaron el pancrasio con ellos, practicando el
arte en carpas plegables de gran tamaño, al igual que sus otras
disciplinas atléticas. Algunos investigadores han especulado que
este desarrollo de técnicas de pancrasio en el sub continente
influenciaron artes combativas indias tales como vajramusti (“el
puño adamantino”), lo que podría ser la base de la difusión
posterior de técnicas de lucha desde India a China y Okinawa. Esta
teoría, sin embargo, no toma en cuenta la realidad histórica del
levantamiento de formas indígenas de combate en la mayoría de las
culturas, al igual que las referencias de técnicas de combate a
través de muchos siglos y desde muchas naciones, así que la
posibilidad de que el pancrasio sea el “ancestro” lineal de los
sistemas de combate Asiáticos debe permanecer sólo como una
conjetura.
La mano de piedra
Si aún no sienten que nos hemos
trasladado lo suficiente hasta Occidente, esperen hasta que lean
esto. Rumi maki, que significa “mano de piedra”, era el arte
marcial practicada por la élite guerrera de los Incas, y se mantuvo
como práctica en rituales sagrados de comunidades peruanas. Se hizo
conocido fuera de estos rituales en 1970, a través de una revista de
artes marciales peruana llamada “Dragón Verde”, pero su
divulgación pasó desapercibida al lado del “boom” de artes
orientales que irrumpían en América. La tradición oral indica que
este arte se viene desarrollando desde 2300 a.C. pero no hay pruebas
concretas de ello. Sus técnicas eran una mezcla de las prácticas de
combate de las distintas culturas que habían sido conquistadas por
los Incas. Con el tiempo continuó su evolución incorporando
posturas y armas españolas. Hoy en día este arte se práctica
incluso fuera de los ritos y es reconocida oficialmente por la Unión
Sudamericana de Artes Marciales, como el arte marcial Inca.
Según el libro “Rumi Maki Fighting
Arts” (J. Rodriguez & A. Bushman), este sistema estaba dividido
en cinco niveles, y estos se asociaban a animales (llama, alpaca,
vicuña, cóndor), con excepción del ultimo que se llamaba Inti
(sol). Cada nivel se especializaba en ciertas técnicas. Por ejemplo
en el primero se aprendían golpes de puño, bloqueos, y evasión, de
forma muy similar al boxeo. El segundo grado se enfocaba en las
patadas, y uso de rodillas, mientras que en el tercero se entrenaba
en técnicas de agarre las cuales se dividían en aquellas que usaban
fuerza, y otras que no.
Debido a que los Incas desarrollaban su
vida en terrenos cuya altura variaba, debían aprender a combatir en
diferentes alturas y aprovechar esto a su favor. Esto dio origen al
cuarto nivel de combate que incluía golpes y patadas, durante caídas
y saltos. El quinto grado consistía en técnicas avanzadas de los
cuatro niveles anteriores. Además, esta etapa del entrenamiento se
enfocaba en la estrategia del guerrero Inca, filosofía, religión y
misticismo: el código guerrero de Los Andes.
La veracidad de lo mencionado
anteriormente es cuestionada en diversos foros ya que las referencias
a este arte son muy pocas. Sin embargo no cabe duda que para que un
imperio llegara a expandirse un trabajo táctico fue necesario, y los
guerreros necesitaban poder ser partes eficientes de este.
Hemos visto que las artes marciales no
son un fenómeno netamente oriental, si no que mundial. Pero, ¿qué
pasó en Chile? Hace algunos años se ha comenzado a recopilar
información sobre el Kollellaullin: el arte marcial mapuche. Pero
eso queda para una próxima edición, así que estén atentos. >>>
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