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lunes, 16 de junio de 2014

El Bubishi: “La Biblia del Karate”

En 1762 un barco de Okinawa que hacía su ruta a Satsuma se encontró con un tifón que lo desvió de su curso, y terminó arrastrándose hasta las orillas de la Isla Shikoku. Se le pidió a un académico, Tobe Ryoen, que registrara el testimonio de los pasajeros y la tripulación, con lo cual compiló una crónica que lleva el nombre de “El Incidente de Oshima”. En una conversación con un oficial, se hace referencia a un chino llamado Kusankun, a quien se describe como un maestro del kempo (kumiai-jutsu es el término usado en la narración).
Mabuni Kenwa, fundador de la Shito Ryu

El oficial estaba sorprendido por lo que había presenciado, le asombraba que una persona de menor tamaño pudiera vencer a otra más grande al engancharlo con sus piernas y derribarlo. Según la tradición oral Kusanku posteriormente fue el profesor de un gran maestro de Okinawa llamado Sakugawa, a quien se le llegó a llamar “Toudi” Sakugawa. Toudi es como se leía en Okinawa los símbolos chinos para karate.

La historia anterior forma parte de una de las tantas teorías de como el Bubishi, un libro de origen desconocido que es considerado “la biblia del karate”, llegó a Okinawa. Se cree que pudo ser Kusanku o Sakugawa quien lo trajo desde China.

El primer contacto que tuve con este texto fue por aquellos días en que Sendero Marcial era solo una idea buscando el apoyo necesario para materializarse, conocí a Marcelo Silva, instructor de karate Ken Shin Kan en el Chowa Dojo. Aparte de ofrecer inmediatamente su ayuda a la revista, me recomendó que leyera y estudiara este misterioso libro que contenía muchos de los principios del karate-do tradicional.

No me fue posible hacer caso a la sugerencia del sensei ya que el Bubishi original está escrito en Chino y no existe ninguna traducción completamente certera. Aún así pude acceder a la traducción con comentario del investigador y profesor de artes marciales de reconocimiento mundial, Patrick McCarthy.

En las primeras hojeadas al libro pude leer algunos comentarios hechos por personas que apoyaron a Patrick McCarthy a concretar la traducción del libro al inglés, y posteriormente publicarlo. Uno de ellos fue Ohtsuka Tadahiko, 9° dan en karate Goju-ryu, quien publicó el Bubishi en japonés. Según él, este libro fue “originalmente escrito en chino clásico, usando el dialecto de Fuji” y  habría sido compilado hace más de dos siglos. 

Nagamine Shoshin, 10° dan de la federación mundial de karate-do Shorin-ryu indica que el Bubishi “describe las intrigas del boxeo de los monjes del Templo Shaolín, y los principios del gongfu de la Grulla Blanca, originario de Fuji”.

El resto de las personas que comentaban el libro eran en su mayoría de 8° dan hacía arriba en alguna escuela de karate, y todos elogiaban a McCarthy tanto como investigador, y como artista marcial. Sin embargo varios estaban de acuerdo con que el Bubishi es un texto difícil de comprender, y McCarthy reconoce que podrían haber errores en la traducción. Hokama Tetsuhiro, 8° Dan en karate-do, quien también se ha embarcado en investigaciones sobre el Bubishi explica que “hay contenidos del Bubishi que a menudo son muy difíciles de entender (…) debido a su naturaleza paradójica, el análisis permanece incompleto”.

Bubishi significa “manual de preparación militar” (bu = militar, bi = preparar, shi = registro), sin embargo este libro no solo trata de combate, sino que trae varias secciones orientadas a una práctica integral de las artes marciales, que incluyen tratamientos a base de hierbas y los principios morales y filosóficos que debe seguir uno que transita por “la Senda”. No es solo un manual de técnicas marciales, sino que un tratado de los principios que debe dominar aquel que quiera seguir el camino del guerrero.

Como señala Shoshin, el Bubishi “revela la aplicación original de la kata ortodoxa, y los principios morales que gobiernan el comportamiento de quienes entienden estos secretos”.

Para entregar una visión más completa sobre lo que trata el Bubishi (la versión en inglés por McCarthy) describiré las principales secciones de este, aunque de forma muy resumida ya que abarcan mucho más de lo que aquí está expuesto:

Historia:

Se menciona el impacto de este libro sobre el karate-do moderno, destacando casos como el de Miyagi Chojun, fundador de la Goju-ryu, quien escogió el nombre de su escuela a partir de este texto. Goju significa duro-suave, un concepto que se adoptó a través de uno de los ocho preceptos del quanfa (otra forma de referirse al kung fu y las artes marciales en chino) mencionados en el Bubishi, el cual menciona que “inhalar representa suavidad, mientras que exhalar caracteriza la dureza”.

También se describen diversas teorías para el origen del Bubishi. Debido a que el libro original no tiene nombre de autor, fecha, ni lugar de publicación, solo existen especulaciones, unas con más argumentos que otras. Algunos postulan que nació en Okinawa y se fue ampliando de generación en generación, mientras que otros indican que es una recopilación de conocimientos que adquirieron algunos okinawenses que estudiaron en China y pertenecían a una fraternidad secreta.

Otro elemento importante de esta sección es, por supuesto, la historia del karate-do. Se describen diversas teorías y se hace una revisión del contexto histórico bajo el cual se desarrollan las artes civiles de combate en Okinawa. Se analiza el desarrollo de artes nativas, tanto como la influencia china sobre las técnicas de lucha.

Filosofía:

Como desarrollar la fuerza interior a través de las artes marciales, principios del movimiento, consejos para enfrentamientos, reflexiones sobre el uso de las manos y el balance, las “leyes de la sabiduría”, y la etiqueta, son algunas temáticas que conforman esta sección. Compartiremos algunas frases interesantes aquí:

-Coordina tu respiración y sincronízala con tu actividad muscular. Cuando extiendes tu brazo, exhala y golpea pero conserva el 50 % de tu aire. Asegúrate de nunca expulsar todo tu aire de una sola vez. Cuando inhalas tu cuerpo se vuelve liviano. Cuando exhalas tu cuerpo se vuelve enraizado. (Trabajo de la fuerza interior)

-El movimiento de pies debe ser similar a caminar. Uno inicia el paso naturalmente y lo concluye con firmeza. (Principio del movimiento)

-Ten un lenguaje corporal y expresión facial calmados (Consejo para enfrentamientos)

-Es a través del dominio del balance que uno puede tomar ventaja fácilmente, o crear deliberadamente, una debilidad en la postura del oponente. Esta debilidad debe ser atacada sin dudar. (Balance)

-La desesperación es la conclusión de los tontos. El éxito de mañana se construye sobre los fracasos del ayer. Vive el aquí y el ahora. No busques más, sino que aprende a disfrutar con menos. (Ley de la sabiduría)

-Si te apresuras, tu camino será angosto, pero al estar un paso atrás, siempre será amplio.

Medicina china y farmacología hierbal:

Incluye un arsenal enorme de hierbas utilizables para sanar desde un dolor de cabeza, hasta enfermedades y lesiones crónicas. Lamentablemente no trae instrucciones muy especificas sobre como preparar los remedios, pero puede servir para hacerse una noción sobre que plantas tienen utilidad medicinal.

Como señala McCarthy “para los maestros del kung fu tradicional, los principios de la medicina hierbal, acupuntura, masajes, y otras formas relacionadas al manejo de lesiones eran una parte integral del entrenamiento; una rápida recuperación siempre era necesaria en un periodo de escasa seguridad social”.

Puntos vitales:

Una sección que describe en profundidad las zonas vulnerables del cuerpo, las formas en que estos deben ser golpeados y los distintos efectos que esto tiene (apagón neurológico, parálisis, asfixia o muerte). Incluso se pueden encontrar las míticas técnicas para dar muerte en un periodo prolongado de tiempo después del golpe, aunque por razones obvias no se recomienda ponerlas en práctica a menos que se sepa el tratamiento médico para contrarrestar sus efectos.

Técnicas y posturas:

El resto del libro se dedica principalmente a la descripción de distintos estilos de kung fu antiguos y la descripción de sus técnicas, mayormente a través de dibujos. Patrick McCarthy reconoce que pueden haber errores en su traducción. “Cualquier error que aparezca en esta traducción es solamente mío. De manera que esta traducción debe ser vista como una exposición de mi investigación personal, y bajo la misma luz, debe ser reconocido como un trabajo que debe continuar” aclara.>>

sábado, 9 de noviembre de 2013

Judo Kodokan, un sistema en peligro de extinción.

Jigoro Kano a los 28 (foto de Wikipedia)

“¿Por qué he querido llamarlo judo en lugar de jujutsu? Si bien existieron diferentes motivos, el más importante y decisivo fue que el objetivo primordial de la enseñanza del judo Kodokan debía estar fundado sobre el do (camino) y no sobre la habilidad en la técnica (jutsu), que es un fin o medio secundario para alcanzar el objetivo principal que para nosotros está en el do”. - Jigoro Kano

Japón feudal fue un periodo marcado por la guerra. Los samurai gobernaban a través de la espada y entrenaban constantemente para hacerlo eficazmente. Sus métodos de combate evolucionaron con el tiempo considerando nuevas aristas, como por ejemplo, poder defenderse incluso cuando carecían de su espada. Técnicas de lanzamiento, luxaciones, y golpes a zonas poco protegidas por las armaduras de los samurai, fueron formando parte del arsenal del “jujutsu” (ju – suavidad, flexibilidad | jutsu - técnica). El jujutsu no era un arte marcial en particular en aquellos tiempos, sino que una forma para referirse a los sistemas de lucha japoneses, los cuales tendían a enfocarse en la fluidez de la técnica por sobre la fuerza bruta.

Junto con el fin del periodo feudal de Japón se da inicio a la era Meiji (1867 -1912), y Japón comienza un proceso de modernización que parte por abrir su comercio y cultura hacia el exterior. Durante este periodo se desarrolla la mayor parte de la vida del fundador del “judo Kodokan”: Jigoro Kano (1860 – 1938). Tras haber sido estudiante de dos escuelas de jujutsu, Kano decide hacer algunas reformas pedagógicas y técnicas que terminan sentando las bases del judo. Pero, ¿cómo es que se pasa de un campo de batalla donde el juego sucio es la única forma de sobrevivir, a un tatami con árbitros y reglamento que busca asegurar el bienestar e integridad de las personas involucradas?

Kano recibió una rigurosa educación que incluyó las bases del confucionismo e inglés. Este último lo obtuvo de Mitsukuri Shuei, “un renombrado profesor perteneciente a un relevante grupo de intelectuales que influirían en gran medida en las reformas educativas japonesas de esta época” (Waterhouse, 1978). De esta forma Kano recibió una enseñanza que recogía las tradiciones de oriente, a la vez que incorporaba la cultura occidental.

Durante estos años de estudio, Kano al ser físicamente más débil que sus compañeros, mantuvo una posición de subordinado, por lo que desarrolló gran interés por aprender artes marciales. Pero no fue hasta que entró en la universidad que comenzó a entrenar en la ryu (escuela) Tenshin Shinyo, a pesar de que su padre no se mostró en absoluto de acuerdo. Para muchos, incluyendo el padre de Kano, el tiempo de los samurais ya había terminado y no era una buena opción de vida seguir la senda del guerrero. Aquellos que antes habían gozado de estatus y rango por sus habilidades marciales, ahora se veían obligados a vender su conocimiento a quienes pudieran pagar.

Kano entrenó en la ryu Tenshin Shinyo pero tras fallecer su maestro, y luego su sucesor, comienza entrenar en la ryu Kito. Según Andy Adams de la revista “Black Belt”, mientras Kano entrenaba en la Tenshin Shinyo, se enfrentó a un hombre llamado Kenkichi Fukushima que pesaba el doble que él. Una y otra vez fue vencido por Fukushima, y se puso de cabeza a encontrar la forma de superarle, estudiando todo lo que llegara a sus manos.

Finalmente Jigoro desarrolló una nueva técnica. Entro agachado y subió a Fukushima a sus hombros, y con un giro fácilmente lo lanzó sobre la colchoneta. Rápidamente nombró esta técnica “kata-guruma”, o giro de hombros. Así Kano fue desarrollando técnicas que se basaban en la racionalización del movimiento, en vez de la acostumbrada imitación de las incuestionables técnicas de los maestros..

Por su parte Paul McMichael, historiador y practicante de judo, plantea que las razones de Kano para crear el judo Kodokan fueron otras: la mala reputación que tenía el jujutsu, ya que había una cantidad no menor de practicantes que buscaban aprovecharse de los más débiles a través de su conocimiento marcial, sumado a las practicas peligrosas y dañinas que estas artes promovían. Prueba de esto es que una de las innovaciones de Kano en las artes marciales fue el desarrollo de ukemis (formas para caer sin dañarse).

En 1882, funda la Kodokan, o “escuela para estudiar el camino”, en el pequeño templo budista de Eisho-Ji, comienza a transmitir el judo Kodokan a nueve alumnos. Como es de esperarse, la entrada de una nueva escuela de artes marciales no fue bienvenida por todos. Rápidamente se produjo una rivalidad con las escuelas de jujutsu tradicional, en especial con el maestro Hikosuke Totsuke de la Yoshin ryu. La oportunidad de demostrar la eficacia del judo llegó en 1886 cuando el Departamento de Policia de Tokyo hizo un “casting” para ver con que sistema de lucha desarmada deberían entrenar a su personal. Patrocinó un torneo entre estas dos escuelas donde quince estudiantes de cada una debían competir. Fue una victoria marcada para la escuela de Kano ya que trece de los suyos ganaron y otros dos empataron, mejorando la reputación de la Kodokan y recibiendo el reconocimiento oficial del gobierno.

La popularidad del judo creció tan rápido que muchas escuelas de jujutsu se unieron a la Kodokan para preservar su legado, y de esta forma la amplitud de técnicas del judo aumentó. En 1911, el Ministerio de Educación de Japón incorporó el judo y el kendo como actividades obligatorias en los colegios.

Paralelamente Kano continuaba desarrollando su carrera, la cual se inclina irremediablemente hacia la educación. Llegó a ser profesor y director de varias escuelas, y Secretario del Ministerio de Educación Nacional. Fue Kano quien constituyó un departamento de educación física en la Escuela Normal Superior, donde divulgó deportes como el tenis, béisbol, fútbol y natación.

Según Julián Espartero y Miguel Villamón, ambos estudiosos del área de actividad física y deportes en universidades de España, “la historia del judo es la historia de la transformación de un arte marcial en un deporte moderno”. Pero lo que Kano buscaba era internacionalizar el judo, ya que mediante la propagación de éste como método educativo se podía hacer una importante contribución al desarrollo moral de las personas, y finalmente al bienestar de la sociedad. Aparte de los esfuerzos que hizo por internacionalizar el judo, hubieron algunos hitos que aceleraron este proceso:

-En 1909 Kano pasó a ser el primer representante japonés del Comité Olímpico Internacional en donde conoce al Barón de Coubertin, quien se interesa por el judo.

-Kano conoce al pedagogo John Dewey con quien compara sus apreciaciones sobre la educación y le demuestra que dichas ideas se pueden aplicar en el tatami. Dewey queda impresionado ya que esta forma de entender la pedagogía aportaba una dimensión espiritual, y manda a hacer un estudio al respecto.

-El filosofó indio y premio nobel de literatura, Rabindranath Tagore, visitó la Kodokan y pidió a Kano que enviara a un profesor de judo a enseñar en la universidad que el había fundado. Kano envía a su alumno, Tagaki Shinzo, quien se queda por dos años enseñando judo en India.

La deformación del judo Kodokan.

McMichael indica que a pesar de lo fructífero que fue el trabajo de Kano, el éxito que ha tenido el judo en la actualidad se ha formado “fuera de las intenciones de su fundador”. También señala que el shiai, o concurso en torneo, “fue en muchas maneras el menos importante de los objetivos de Kano”. A menudo se culpa esta deformación del judo a la transformación del mismo en un deporte con reglas, e institucionalidad deportiva. Sin embargo el contexto histórico en que este arte se desarrolló tiene mucho que ver también.

Grupos conservadores de Japón consideran que su apertura al resto del mundo genera un declive moral y rápidamente se imponen en el ámbito político y social. A pesar del totalitarismo y ultranacionalismo que se desarrolla en ese tiempo, Kano mantiene públicamente una posición pacifista e internacionalista. Japón comienza a transformarse en potencia bajo el lema “fukoku kyohei” (enriqueced al país, fortaleced el ejercito). Tras dos campañas militares victoriosas, contra China y Rusia, se refuerzan “los planteamientos de las fuerzas políticas que habían preconizado la adopción de medidas extremas para alcanzar aquel objetivo” (Cunningham, 1998).

En 1895 las artes marciales fueron reorganizadas por la Dai Nippon Butokukai, una organización gubernamental que quería unirlas espiritualmente al gobierno imperial, revivir el “bushido” (código de conducta del samurai), y promover el bujutsu (otra forma de referirse a las artes marciales). En 1899 Kano fue nombrado presidente de esta organización, sin embargo se esforzó continuamente por mantener el judo Kodokan fuera de esta visión militar de artes marciales, a pesar de que fue presionado numerosas veces por el Estado para hacer lo contrario.

En un intento desesperado por evitar de que el judo Kodokan fuera secuestrado por el ejercito, Kano decidió ocultar las técnicas orientadas a la defensa personal, y estas no se enseñaron más, perdiéndose en el tiempo. Tras la muerte de Kano en 1938, la Butokukai logra su acometido de incorporar el judo Kodokan en sus disciplinas, acelerando aún más el proceso distorsionado de este arte. Por esta razón muchos maestros que eran alumnos directos de Kano se marchan del Kodokan, con lo cual parte de su legado se perdería para siempre.

Tras la segunda guerra mundial y la ocupación de las fuerzas aliadas en Japón, se prohíben las artes marciales en el país. Sin embargo en 1946 se revoca la clausura, en parte gracias a “la relativa independencia que Kano consiguió mantener respecto de las tendencias oficiales” (Espartero & Villamón, 2009). Prueba de esto es que el Kodokan fue el primer centro autorizado por las fuerzas de ocupación americanas para retomar la enseñanza del judo, a diferencia de otras escuelas que fueron castigadas por su compromiso político antes de la guerra.

Pero el judo que los occidentales pudieron conocer en ese momento ya se había distanciado mucho del judo Kodokan original. A esto se le suma el intenso proceso de deportivización que la cultura deportiva occidental aplicó sobre el judo. Según Esparteros & Villamón “la filosofía de Kano, que constituía la propia esencia de la concepción del judo, ha quedado relegada a un ámbito apenas conocido por la mayoría de sus practicantes”.

Datos curiosos

Kano usó dos principios fundamentales para el judo: Seiryoku Zenyo, el “Principio del Uso Eficiente de la Energía”, y “Jita Kyoei”, el “Principio de Beneficio Mutuo”. El discípulo de la Kodokan debía usar su energía de la mejor manera posible tanto en el judo como en la vida diaria y tener una sincera consideración por el beneficio de otros, puesto que así se beneficiaba a si mismo.

La palabra “judo” no fue creada por Kano. Antiguamente la escuela más espiritual de jujutsu, la ryu Jikishin, usó este termino para referirse al estudio de la lucha sin armas, pero con enfoque especial en la parte mental del entrenamiento. Kano perseguía este mismo fin, el judo debía ser por sobre todo un vehículo para el desarrollo físico, moral, e intelectual de quienes lo practicaran. En las palabras de Kano:

“Solamente por medio de la ayuda y las concesiones mutuas, un organismo que agrupe individuos en número grande o pequeño, puede encontrar su plena armonía y realizar serios progresos”.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Pancrasio y Rumi Maki: Brotes Occidentales del Mundo Marcial

La Real Academia Española (RAE) define artes marciales como un “conjunto de antiguas técnicas de lucha de Extremo Oriente, que hoy se practican como deporte”. En efecto, hoy en día tendemos a asociar las artes marciales con disciplinas orientales aplicadas al deporte. Sin embargo el doctor en historia Paul McMichael indica que contrario a la creencia popular “las artes de lucha no son un fenómeno exclusivo de Asia, si no que existen prácticamente en todas las culturas y a través de todos los cuadros históricos”.

Si buscamos el significado de artes marciales a través del origen de sus palabras, encontraremos que la palabra “marcial” viene del latín martialis, la cual hace referencia a aquello que proviene de Marte. Marcial significa “relacionado con la guerra”. Marte era el principal dios romano después de Júpiter (su padre), y aparece en Roma como dios de la guerra. La palabra arte viene de ars o artis, y se refiere a una obra o trabajo que expresa mucha creatividad. Por lo tanto “artes marciales” podría definirse como una aproximación creativa hacia la guerra.

Claramente cada cultura que se propuso sobrevivir, tuvo que desarrollar, o en algunos casos copiar, técnicas de combate que le permitieran resistir invasiones humanas, y los desafíos de la naturaleza. Existen pinturas rupestres que muestran grupos humanos emboscando animales, lo que indica que la cacería llegó a tener cierto nivel táctico en la antigüedad.

Todos los poderes

Imagen por Marie-Lan Nguyen
Lo que no se sabe es que en la antigua Grecia existió un arte de lucha desarmada, comparable con los sistemas asiáticos que hoy se aceptan como artes marciales. Incluso llegó a ser tan popular que por un tiempo fue el evento más valorado de los Juegos Olímpicos. “Este arte marcial conocido como pancrasio, una mezcla de lucha helénica, boxeo, estrangulación, técnicas de patadas y golpes, como también grappling”, relata McMichaels. Lo único que no estaba permitido era morder, rasguñar, o meter los dedos en los ojos.

Pancrasio viene del adjetivo pankrates, que significa “todo en compases” o “todos los poderes”. Su primera referencia data de 846 a.C., cuando entró a los Juegos Olímpicos, pero McMichaels sugiere que “su introducción en el programa Olímpico denota que tiene que haber sido un arte sistematizado desde mucho antes”.
El pancrasio no era un mero deporte de exhibición. Los espartanos, por ejemplo, lo practicaban como parte de su entrenamiento diario pero no competían en los torneos (reconociendo que estaban alterados porque no incluía todo). Además, los enfrentamientos competitivos de pancrasio continuaban indefinidamente hasta que un competidor mostraba algún signo de derrota como tocar repetidamente el hombro de su oponente, o levantando una mano. Pero había otra forma de ganar que nadie en la actualidad consideraría “deportiva”: dar muerte al oponente. Cuando esto ocurría se le llamaba pancrasio.

Como indica McMichaels: Cuando Alejandro Magno invadió India en 326 a.C, sus soldados llevaron el pancrasio con ellos, practicando el arte en carpas plegables de gran tamaño, al igual que sus otras disciplinas atléticas. Algunos investigadores han especulado que este desarrollo de técnicas de pancrasio en el sub continente influenciaron artes combativas indias tales como vajramusti (“el puño adamantino”), lo que podría ser la base de la difusión posterior de técnicas de lucha desde India a China y Okinawa. Esta teoría, sin embargo, no toma en cuenta la realidad histórica del levantamiento de formas indígenas de combate en la mayoría de las culturas, al igual que las referencias de técnicas de combate a través de muchos siglos y desde muchas naciones, así que la posibilidad de que el pancrasio sea el “ancestro” lineal de los sistemas de combate Asiáticos debe permanecer sólo como una conjetura.

La mano de piedra

Si aún no sienten que nos hemos trasladado lo suficiente hasta Occidente, esperen hasta que lean esto. Rumi maki, que significa “mano de piedra”, era el arte marcial practicada por la élite guerrera de los Incas, y se mantuvo como práctica en rituales sagrados de comunidades peruanas. Se hizo conocido fuera de estos rituales en 1970, a través de una revista de artes marciales peruana llamada “Dragón Verde”, pero su divulgación pasó desapercibida al lado del “boom” de artes orientales que irrumpían en América. La tradición oral indica que este arte se viene desarrollando desde 2300 a.C. pero no hay pruebas concretas de ello. Sus técnicas eran una mezcla de las prácticas de combate de las distintas culturas que habían sido conquistadas por los Incas. Con el tiempo continuó su evolución incorporando posturas y armas españolas. Hoy en día este arte se práctica incluso fuera de los ritos y es reconocida oficialmente por la Unión Sudamericana de Artes Marciales, como el arte marcial Inca.

Según el libro “Rumi Maki Fighting Arts” (J. Rodriguez & A. Bushman), este sistema estaba dividido en cinco niveles, y estos se asociaban a animales (llama, alpaca, vicuña, cóndor), con excepción del ultimo que se llamaba Inti (sol). Cada nivel se especializaba en ciertas técnicas. Por ejemplo en el primero se aprendían golpes de puño, bloqueos, y evasión, de forma muy similar al boxeo. El segundo grado se enfocaba en las patadas, y uso de rodillas, mientras que en el tercero se entrenaba en técnicas de agarre las cuales se dividían en aquellas que usaban fuerza, y otras que no.

Debido a que los Incas desarrollaban su vida en terrenos cuya altura variaba, debían aprender a combatir en diferentes alturas y aprovechar esto a su favor. Esto dio origen al cuarto nivel de combate que incluía golpes y patadas, durante caídas y saltos. El quinto grado consistía en técnicas avanzadas de los cuatro niveles anteriores. Además, esta etapa del entrenamiento se enfocaba en la estrategia del guerrero Inca, filosofía, religión y misticismo: el código guerrero de Los Andes.

La veracidad de lo mencionado anteriormente es cuestionada en diversos foros ya que las referencias a este arte son muy pocas. Sin embargo no cabe duda que para que un imperio llegara a expandirse un trabajo táctico fue necesario, y los guerreros necesitaban poder ser partes eficientes de este.

Hemos visto que las artes marciales no son un fenómeno netamente oriental, si no que mundial. Pero, ¿qué pasó en Chile? Hace algunos años se ha comenzado a recopilar información sobre el Kollellaullin: el arte marcial mapuche. Pero eso queda para una próxima edición, así que estén atentos. >>>

Edición N°4